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Uli terminó hace unos cuatro años en al calle en Toledo, no sabemos cómo ni porqué, pero nos imaginamos que lo echaron de casa o se perdió. Y nos imaginamos que fue así por lo cariñoso que es, cómo busca las caricias, cómo ronronea cuando se pone a los pies de una... y a pesar de cómo lo han tratado los humanos.

Fue tirando en una colonia felina hasta que un malnacido decidió intentar matarlo. Ulises sobrevivió, pero se llevó consigo cuatro disparos y las secuelas de una paliza. Una buena persona lo vio, lo recogió y lo llevó a un primer veterinario, que en cuanto comprobó el resultado de la prueba de inmuno cambió de actitud totalmente: de repente ya no eran relevantes los análisis con valores normales que tenía en la mano, ya no merecía la pena ni siquiera averiguar qué le pasaba que le impedía comer, directamente afirmó que el dinero que se iba a gastar en este gato era dinero tirado, que se podía emplear en otro. Pero afortunadamente para él Uli también tenía en su camino algunas cabezotas que no se dejaron convencer
El gatote fue trasladado a Madrid, a una clínica donde sí tenían experiencia en dejar vivir a los inmunitos y en curarles de sus males. Estuvo allí ingresado durante días, encerrado en una jaula para reponerse de la barbarie humana:

Ulises había recibido cuatro disparos con una escopeta de perdigones: uno en el hombro derecho, otro en el codo izquierdo, otro en la base del cráneo, y otro tras la mandíbula. Por eso no comía, por eso cojeaba... ¡qué fácil es echarle la culpa de todo a la inmunodeficiencia! Pero la verdad es que en la clínica han conseguido que que coma normalmente a pesar del perdigonazo en la boca, que el del cráneo no deje secuelas, y que su cojera mejore.
Skuld tiene unas ganas locas de vivir, ni el maltrato humano ni ser positivo en inmunodeficiencia han podido con su determinación: no sufre síntomas de su enfermedad, y se recupera a toda velocidad del trauma de su vida.

La inmunodeficiencia, a pesar de la existencia terrible que le ha tocado hasta ahora, no ha hecho mella en él, sus análisis muestran que su salud es buena, las ecografías y radiografías que sus órganos no están dañados.

Recibió el alta ayer y necesita un sitio donde estar que no sea la oscura y minúscula habitación en la que vive. En esta habitación está solo y aislado, más por su protección que por la de los otros quince gatos que habitan la casa. Sus 'vecinos' sufren calicivirus y leucemia, y hay que evitar que Uli se contagie.
Él se merece pasar el resto de su tiempo feliz y querido en un hogar, donde pueda dar todo el cariño que lleva dentro.

Ha quedado con su cojera, y tiene un tick de pateo cada vez que se rasca la oreja a la altura de la metralla que se le ha quedado en el cuerpo, pero a pesar de su aspecto, este mimosón está fuerte y sólo necesita tiempo para que le vuelva a crecer el pelo en las heridas y las calvas, y pueda ir aseándose hasta quedar tan blanco como es.
¡Se le ha concedido una nueva oportunidad, y tenemos que ayudarle a aprovecharla! Él sólo no puede, nos necesita para sobrevivir. ¡Y es urgente!

Si estás interesad@ en adoptarle, o si simplemente puedes ofrecerle un espacio de acogida en tu casa hasta que encuentre definitivamente un hogar, en Madrid, Toledo o cualquier otra ciudad, escríbeme o llama
